Un verdadero maestro de su oficio y una leyenda en lesiones personales, Richard aporta una extraordinaria carrera de 25 años a nuestra firma, con experiencia en casos catastróficos de alto riesgo, reclamos por muerte injusta y complejos accidentes de camiones de 18 ruedas. Como investigador privado licenciado, es una fuerza feroz e implacable en la construcción de casos, aunque sigue siendo inigualable en la calidez, amabilidad y devoción que muestra hacia sus clientes.
Impulsado por un motor de alta energía natural y un total desagrado por el café, Richard enfrenta cada desafío con su lema inquebrantable: "El fracaso no es una opción." Conocido cariñosamente en la firma como "Tío", es la presencia más gentil y paciente del equipo, tranquilizando frecuentemente a todos con su frase característica: "¡Calma!" Cuando no está abogando incansablemente por los clientes, se le puede encontrar haciendo jardinería, paseando en bote por el lago y disfrutando del tiempo con su esposa, sus cuatro hijos, sus tres nietos y sus dos perros.